Como un escudo independiente y distinto de información y análisis -que sólo respeta a quienes respeto merecen- Campanada nació en mayo de 2002, lejos de medios de comunicación fruncidos por la autocensura o arrodillados por la millonaria publicidad estatal.
Es natural que tarde o temprano la mayoría de los políticos de Costa Rica choquen con Campanada; una publicación adscrita al colectivo, inspirada en la máxima del libertador Simón Bolívar:
"Con la verdad ni temo ni ofendo”.
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CHUPÓPTEROS...
Los políticos costarricenses no piden, ¡exigen!, que se oculte la verdad y se respeten sus fechorías. Los enfada toda publicación crítica, seria o chacotera, de sus privilegios. Los enferma y saca de balance cualquier recuento histórico, -producto de la buena memoria o archivo documentado- del crítico esporádico o pertinaz. Los deprime y torna paranoicos la denuncia de sus faltas, estupideces y guarradas.
No comprenden que si ostentan -o pretenden- cargos públicos, su ámbito de intimidad se reduce; ya que deben rendir cuentas de toda su vida pública, y buena parte de la privada, o alejarse de la política.
En síntesis, los políticos tradicionales no quieren ser “campaneados” mientras terminan de llevarse el país entre las patas.