La gente no sabe que la Comisión Permanente de Narcotráfico de la Asamblea Legislativa fue integrada desde mayo pasado, que la preside Laura Chinchilla y que sesionó por única vez exactamente dos minutos el 23 de mayo de 2002, de las 7:33 a las 7:35 p.m. ¡Dos minutos en seis meses; eso es lo que la Asamblea ha dedicado al problema de las drogas que nos esclaviza...! ¿Indolencia? ¿temor? ¿conveniencia? ¿complicidad?...; quién sabe, pero conviene dar la ¡Campanada! y recordar algunos hechos que pueden contribuir a corregir la fuñicación diputadil en relación con el narcolavado.
Desde los albores de la Administración Rodríguez, el archivo del caso Luis Fishman agotó políticamente a la Comisión de Narcotráfico. De manera paulatina la Comisión Permanente se convirtió en un grupo amorfo de diputados prohibidos de acercarse al tema. Durante el año 2001 (hasta mayo de 2002), esa flemática Comisión operó bajo la presidencia del desteñido diputado liberacionista Rafael Ángel Arias, más conocido como “Nata”.
El legislador Justo Orozco levantó vigorosa voz en esa Comisión, para denunciar el comercio nacional de sustancias precursoras; pero su falta de consistencia y formación permitieron un contrataque devastador. Además -seamos justos con Justo- hay hechos que justifican a Justo: La Nación publicó varios reportajes de Giannina Segnini sobre narcolavado que involucraron a Tomás Batalla, importante contribuyente del Partido Liberación Nacional; y se difundió mi libro De Caro Quintero a Ricardo Alem, obra que documenta la penetración de dinero del narcotráfico –a través de Guillermo Constenla- en la campaña que llevó a Oscar Arias Sánchez a la presidencia.
¿Cuál fue entonces el error de Justo Orozco? Uno sólo: exigir en la Comisión de Nata Arias que comparecieran Tomás Batalla (a explicar los cargos de la periodista Segnini) y Carlos Roberto Loría (autor del libro). Eso fue demasiado, las más oscuras fuerzas se pusieron en movimiento. Fue barajada la Comisión para incorporar como miembros titulares, ¿saben a quiénes? ¡...a Guillermo Constenla y Luis Fishman! A Giannina Segnini la enviaron al exilio con una beca. Además ajusticiaron a Justo, exhibiendo una carta donde Justo pedía al Poder Judicial clemencia para un par de narcotraficantes encarcelados. Orozco quedó mudo y se entregó. Los diputados revocaron la convocatoria de Carlos Roberto Loría y una espesa NATA de amnesia cubrió lo de Tomás Batalla. En síntesis, descarrilaron la Comisión. (Acta Sesión 03 del 21/08/01)
Laura Chinchilla hereda la torcida conveniencia de un partido tradicional que se resiste a investigar el narcolavado y a expulsar de sus filas al narcopolítico. La comisión actual es limpia y ajena a estos antecedentes, pero debe actuar porque es la paz social lo que está en juego. Cualquiera sabe que dos minutos de sesión cada seis meses dejan el narcotráfico al garete.
25 de noviembre de 2002
CARLOS ROBERTO LORÍA QUIRÓS
Campanada No 46



