¡Habemus dictador!

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La elección del 2006 en Costa Rica ha sido una farsa y una tragedia. Una farsa porque un proceso viciado y fraudulento vistió una máscara de democracia; y una tragedia porque, como dice Carlos Fuentes en La Silla del Águila, “nadie tiene derecho a jodernos dos veces”.  
 

Infortunadmente no me equivoqué. Conforme lo anticipé el 1º de enero en La Crisis Democrática de Costa Rica (publicada también en el Diario Extra, 24/01/06), gracias a un fraude electoral consumado, a partir del próximo 8 de mayo Costa Rica tendrá un PRESIDENTE NO CONSTITUCIONAL.

Desde el 2003 el expresidente Luis Alberto Mongeun demócrata recalcitrante— denunció el bazucazo propinado a las instituciones democráticas costarricenses por la Sala Constitucional (Sala IV), al modificar la Constitución de la República por influencias y presiones de Oscar Arias*. Monge señaló con la claridad de su privilegiada oratoria que de ser declarado presidente, Arias sería un gobernante espurio, un mandatario de facto, y así ocurrió.  

El propio Oscar Arias* nos había advertido por la prensa que “acudir a la Sala IV a buscar la reelección presidencial, era “antidemocrático” y “una burla a los 57 diputados” (La Nación, 2/12/99). Pero, político mentiroso y oportunista al fin, no vaciló en desdecirse con acciones y refugiarse en un  alero judicial complaciente para alterar la Constitución a su favor.

Algunos que vivieron en mi país los años cuarentas que desembocaron en la revolución de Figueres en 1948, insisten en que se ha repetido el fraude de 1944.  Yo no lo se. Pero viene a mi mente la acotación de Marx a la frase de Hegel de que la historia se repite “pero la primera vez como farsa y la segunda como tragedia”. La elección del 2006 en Costa Rica ha sido una farsa y una tragedia. Una farsa porque un proceso viciado y fraudulento vistió una máscara de democracia; y una tragedia porque, como dice Carlos Fuentes en La Silla del Águila, “nadie tiene derecho a jodernos dos veces”.  

Ya habrá tiempo para documentar un recuento del acelerado proceso de descomposición de la democracia representativa en Costa Rica, que finalmente se desploma y agonizante vive la amenaza de su aniquilamiento en manos de un gobernante ilegítimo. Tiempo habrá para señalar los chupópteros y achichinques responsables del colapso y desintegración de una sociedad solidaria, y del proyecto de país unido de sólida clase media que pensó Rodrigo Facio.  ...Y también para decirle a las juventudes patrias las razones de la pérdida del poder creador en las mentes de los gobernantes, pérdida lamantable que los despojó de su capacidad para influir en el corazón de los pueblos. 

Por ahora notifico a nuestra América y el mundo que en Costa Rica la democracia está en bancarrota. Y a los hermanos costarricenses que definitivamente, ¡Habemus dictador!

CAMPANADA 327
8 de marzo 2006
CARLOS ROBERTO LORIA QUIRÓS
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